Limbo

Limbo

El juego empieza sin explicar nada al jugador, ni siquiera como jugar. En realidad no hace falta pues tan sólo hay dos botones, uno para saltar y otro para coger objetos y accionar palancas, además del stick para desplazarnos.

En Limbo, un niño se despierta en un oscuro bosque y sólo alcanzamos a distinguir su silueta y el brillo de sus ojos. Comienza a caminar y constinúa superando adversidades en un viaje que durará 3 intensas horas con momentos para los puzzles y las plataformas. Una pequeña pista para interpretar el significado del juego: el limbo es el lugar al que van los niños no bautizados (al menos anteriormente al actual Papa).

Todos los puzzles son imaginativos y exigen que el jugador piense de forma diferente cada vez que tiene que enfrentarse a un nuevo reto. Resulta bastante difícil quedarse atascado. La mayoría se resuelven con el método de ensayo y error, siendo bastante habitual morir unas cuantas veces antes de hallar la solución.

Limbo

Los logros del juego consisten en encontrar unas pequeñas bolas de luz escondidas en caminos alternativos que tendremos que descubrir previamente.

Gráficamente es un juego excepcional, perfectamente acabado y con una depurada estética en blanco y negro que recuerda a películas de cine negro o a un dibujo animado en movimiento. La música es tremendamente efectiva a la hora de otorgarle un aire de gravedad a los sucesos del juego.

Hay gore y desmembramientos pero en Limbo la muerte no es una tragedia, ni siquiera un drama, tan solo es sensación. Te sorprenderás a ti mismo cuando veas al niño morir por primera vez.

En definitiva, se trata de un juego imprescindible dentro del catálogo de descargables de Xbox Live Arcade.