Una ñoñería para todos las edades

A primeros de este mes os comentamos, un poco por encima, la nueva entrega de Kirby’s Epic Yarn. No queremos dejar pasar lo oportunidad de describirlo con mayor detalle.

Al parecer, Nintendo ha encontrado la manera de hacernos sentir a casi todos felices. Bien es cierto que hay una porción de población a la que si no sale un arma encañonando y las vísceras (de soldados, alienígenas o ninjas) se dispersan por la pantalla, se les tuerce el morro. Sin embargo, resulta poco probable que exista un jugador que no encuentre un motivo para disfrutar con Kirby’s Epic Yarn (en el artículo arriba mencionado lo llamamos Kirby en el Reino de los Hilos por error).

El regusto a plataformas clásico en dos dimensiones no solo está ahí de fondo, sino que se convierte en el principal argumento del juego. El toque más que ñoño de su parte artística es el modo de dar un bofetón a treintañeros y cuarentones que ya disfrutaron con juegos similares hace más de veinte años y ahora se verán (en calzoncillos o no) sosteniendo el mando de Wii (en su configuración horizontal) frente a un televisor que le devuelve imágenes de un héroe de videojuego hecho de ‘telitas’, hilos y madejas de lana. Nada tan cursi tendría una posibilidad de meterse en la cabeza de un jugador si no existiera esa fórmula mágica que ha encontrado Nintendo para atraer a todo tipo de jugadores a sus juegos.

Si por un lado están los que llamamos jugadores casuales (esos que se compraron la Wii por el Wii Sports y luego descubrieron New Super Mario Bross Wii), por el otro están los acérrimos de la marca y que su reto es encontrar todas las estrellas de Super Mario Galaxy. Para ellos, este Kirby’s Epic Yarn, como hiciera Donkey Kong Country Returns estas pasadas Navidades, ofrecerá unos escenarios sencillos de superar pero que esconden puzles de lo más amargos. La recompensa de cada fase es una medalla de oro, plata o bronce en función de las piedras recogidas y los objetos ocultos descubiertos. El oro se empieza a poner caro enseguida y será ahí donde el jugador más competitivo se enganche con el ñoño-juego de Kirby que, para ser correctos con la historia, se olvida de quién era Kirby antes de esta entrega. Del glotón héroe que se dedicaba a aspirar todo lo que veía ya no queda ni la sombra, y en esta entrega del juego se le da al bueno de Kirby un látigo (hilo) con el que se agarrará a objetos del escenario o se encargará de atizar a algún que otro enemigo si la situación lo requiere porque lo que escasea en el juego es precisamente la violencia.

La configuración del mando, en horizontal, en el que nos apañaremos con cruceta y los dos botones es la clave de que el juego es técnicamente simple, pero un auténtico reto clásico en un momento entre el ‘revival’ y el triunfo de los pequeños juegos en dos dimensiones de descarga que suelen ser más baratos que éste (50,95€), aunque también mucho más cortos y simples en los detalles.

La posibilidad de jugar a este Kirby’s Epic Yarn con un amigo plantea dos situaciones. Aquella en la que la cooperación es total y sirve para superar fases complejas. Pero también está esa cooperación en la que uno de los jugadores es tentado por la situación a lanzar a su ‘compi’ contra los contrarios y echarse unas risas.

Aunque su aspecto infantil pueda engañar, se trata de un juego de los que da gusto tener entre manos si no te interesa solo sacarle el seso a unos cuantos enemigos tirando de pipa. En Wii se está convirtiendo en costumbre ofrecer estos ‘cursos puente’ para jugadores de toda condición que, además, se convierten en ‘clases maestras’ para los jugones de siempre. De lo mejorcito en el catálogo actual de Wii.