La eterna guerra de Final Fantasy

Tal y como te comentábamos en enero, Dissidia es un juego especial. Es lucha y es rol, pero cumple con pocos de los elementos que a priori se le presuponen. Su jugabilidad se centra sobre todo en los enfrentamientos, muy atípicos para los dos géneros.

Cada personaje cuenta con una cifra de break, que es la que se encuentra encima de la vida y que, cuando atacas a tu enemigo baja mientras la tuya sube. Cuando esta llegue a cero será el momento que habrá que aprovechar, para atacar a nuestro rival para bajar su vida, con otro tipo de ataque.

Por supuesto, el enemigo podrá defenderse, esquivar o atacar, ya sea directamente en el ‘modo Acción’ (en el que controlamos el movimiento de nuestro personaje) o en el ‘modo RPG’ (una de las novedades), basado en un sistema de órdenes con ciertos parecidos con el de Final Fantasy XIII.

También es atípico en el género del rol ya que, aunque cuenta con un sistema de subida de nivel, una gran personalización mediante objetos y diferentes habilidades, la historia se mantiene muy en segundo plano y apenas hay exploración.

Quizá lo más interesante de Dissidia 012: Final Fantasy sea su extremadamente alta duración (docenas y docenas de horas) y su apartado gráfico, de los mejores de la portátil de Sony, PSP.

El título provoca amores y odios por partes iguales debido a su particular concepción de las batallas. Imprescindible para aquellos a los que les gustó el primero, ya que lo mejora, pero si no te gusta el mundo de Final Fantasy te gustará menos aún que los demás.