Swarm: pequeñas criaturas suicidas

Como en los Lemmings, el objetivo de Swarm es muy sencillo: debes reunir energía para mantener la planta madre de la que crecen los Swarmites (esas criaturas azules de las imágenes) y alcanzar la salida de los 10 niveles del juego con al menos un Swarmite vivo.

Empezamos cada nivel con 50, pero pronto empezarán a caer como moscas al pasar por zonas de pinchos, pozos de fuego, saltos comprometidos, zonas con gas venenoso… Los Swarmites están dispuestos a morir de todo tipo de formas para reunir energía para su ‘madre’.

Por suerte, hay puntos en los niveles en los que nuestros Swarmites caídos reaparecen, por lo que no tendremos que preocuparnos en exceso por ellos, al menos al principio.

Controlamos directamente a los 50 Swarmites como a un ‘todo’. Podemos hacer que se reúnan, se expandan e incluso levanten un ‘castellet’ para reunir energía elevada o uno de los 5 objetos ocultos de cada nivel. Incluso pueden embestir y coger explosivos para destruir objetos y obstáculos.

Pero donde tendremos que poner nuestro mayor empeño es en conseguir una puntuación alta. ¿Cómo? Pues consiguiendo combos de puntuación, reuniendo energía de unos orbes especiales y procurando evitar que nos quedemos sin ningún Swarmite. Sólo así alcanzaremos la puntuación mínima exigida para pasar a la siguiente fase, en un desarrollo que nos invitará a rejugar cada nivel hasta que le pillemos el punto y superemos las zonas que más se nos atraganten.

Swarm es un título que pica y convence con una mecánica sencilla, pero muy divertida. Además, podemos adquirir el título sin salir de casa a través de PlayStation Network.