Fallout New Vegas: mutantes y apostantes

Fallout New Vegas

La tierra postnuclear de ‘Fallout’ aún guarda muchas aventuras. Esta historia comienza en 2280, tres años después de lo que vimos en ‘Fallout 3’. Hay un nuevo protagonista y un nuevo entorno: el desierto de Mojave, en el que la guerra nuclear no ha hecho tantos estragos como en el este de EEUU.

Ahí se erige New Vegas, una ciudad que, como su antecesora, vive del juego, las drogas, las prostitutas y la lucha por el poder. Nosotros somos un mensajero de Mojave Express al que un tal Benny dispara. Un robot nos rescata y a partir de ahí empieza nuestra búsqueda de respuestas. ¿Por qué nos dispararon? ¿Y qué papel juego en todo esto una misteriosa ficha de platino?

El sistema de juego es el que ya conocemos: nos movemos con libertad por el entorno con una vista en tercera o primera persona y, cuando llegue el caso, podemos dialogar o pelear con los personajes que veamos.

Nuestra eficacia en esas tareas va a depender mucho de las facetas que potenciemos en nuestro personaje. Si mejoramos nuestra capacidad de trueque podemos recibir recompensas más importantes; si optamos por el sigilo es más fácil atacar por sorpresa…

En los combates vuelve el sistema VATS, con el que pausamos la acción y podemos apuntar a partes precisas del enemigo, a cambio de puntos de acción que se regeneran poco a poco.

La variedad de enemigos es mayor. Hay razas como los nocturnos con los que nos tocará pelear pero también dialogar. También están los acechadores, los gecos, las mantis… Además, los humanos esta vez se encuentran divididos en facciones. Si ayudamos a un cierto bando, otros se pondrán en nuestra contra, por lo que hemos de ser especialmente cuatelosos en los combates y los diálogos.

Nuestra ‘afiliación’ queda reflejada en el nuevo sistema de reputación, que nos indica no sólo con qué bandos estamos asociados, sino también la percepción general que tiene la gente de nosotros.

Las armas también han mejorado bastante con este título. Están todas las que vimos en la anterior entrega, pero también han llegado otras nuevas como la lanza arrojadiza. Las armas incluyen numerosas incorporaciones, como el disparo láser triple o los distintos tipos de dinamita. Y por si esto fuera poco, podemos modificar armas añadiendo miras, o mejoras de cargador.

El resto de parámetros vuelven a estar indicados en nuestra máquina Pipboy: la habilidad para forzar cajas fuertes o piratear ordenadores (se hace igual que en ‘Fallout 3’), el nivel de radiación que tenemos, etc.

Por supuesto no han dejado de lado a Vault Boy, la mascota de Vault Tec, que vuelve a aparecer para explicar con sus chistes gráficos cómo funcionan todos los menús del juego. Sin él, el humor negro de la franquicia no sería igual.

Para matar el tiempo tenemos decenas de misiones secundarias y algunos minijuegos nuevos, como el Black Jack, la ruleta o un juego de cartas llamado Caravana. Todo esto se une a una infinidad de caminos secretos, objetos para coleccionar, aliados que reclutar, una guarida para personalizar…

Para abarcar todo ello contamos con un gigantesco mapeado (un poco más grande que el de ‘Fallout 3’), que realmente comenzamos a explorar tras unas cuantas horas de juego, cuando las ambiciones de cada facción quedan claras.

La estética de retrofuturo sigue presente tanto en lo visual como en el apartado sonoro, con canciones como ‘Why don’t you do right’ y actores de doblaje (por fin en español) como Pepe Mediavilla, la voz de Gandalf en ‘El Señor de los Anillos’.

Inmenso y fascinante universo en el que pasar horas de completa diversión y acción.