Crysis 2: el nanotraje lo es todo

Ya hemos resistido muchas invasiones alienígenas, pero ninguna será tan espectacular y desesperada como como la que nos aguarda en Crysis 2.

Ambientado en un futuro cercano, en el año 2023, el juego nos lanza, en primera persona, al corazón de Nueva York. La Gran Manzana es una ciudad destrozada en la que suceden terremotos, tsunamis y derrumbamientos, mientras los extraterrestres contaminan a la población con unas esporas que lanzan desde naves gigantescas. Y en medio de todo este caos, el ejército y las corporaciones se enfrentan por el control de los recursos tecnológicos.

Nosotros encarnamos a Alcatraz, un soldado de infantería que hereda el nanotraje de Prophet (el protagonista de la primera entrega) y que debe recorrer 21 niveles, desde los muelles hasta los restos de Central Park, para cargarse a los invasores y desmontar una conspiración dentro de la compañía CELL.

Nuestro arsenal, además de 20 fusiles (que podemos modificar en tiempo real con miras, silenciadores y lanzagranadas), consiste en las habilidades que nos otorga el nanotraje. Alcatraz puede usar el camuflaje óptico para infiltrarse, rodearse de escudos para aguantar los disparos enemigos, activar el supersalto, la superfuerza, la supervelocidad y también usar diferentes tipos de visión. Todos estos recursos están limitados por una barra de energía, que únicamente recuperamos si nos paramos a descansar durante un par de segundos.

Estas posibilidades no tendrían sentido sin unos escenarios abiertos, por los que nos movemos con una sorprendente libertad. Nosotros escogemos, en todo momento de qué forma queremos jugar (disparando sin descanso, eliminando a los enemigos por la espalda sin hacer ruido o realizando acrobacias, del modo más espectacular) y potenciamos nuestro traje de acuerdo a estas preferencias.

Incluso podemos tomar algunos vehículos acorazados o solicitar apoyo aéreo en pequeñas zonas de transición. Tampoco faltan escenarios sobre raíles y zonas subacuáticas para poner a prueba nuestras habilidades.

La campaña dura unas siete horas, aunque no es nada fácil, y cuenta con un montón de objetos coleccionables (souvenirs, mails, chapas de identificación…) que nos animan a repetir.

El multijugador online también es muy completo. Los 12 mapas están basados en niveles del modo historia y nos animan a utilizar los poderes del nanotraje a discreción. Además, Crysis 2 cuenta con un sistema de progresión con cincuenta rangos, 256 chapas de identificación y cuatro clases que podemos personalizar. Lo único que echamos en falta es la presencia de un modo cooperativo y la posibilidad de modificar nuestro aspecto exterior con algunas opciones más.

En lo que respecta a los diseños, Crysis 2 pone el listón muy alto. No hace falta conocer Nueva York para apreciar el realismo de cada rincón. La física no se queda atrás, pero los efectos de luz se llevan la palma: disparos, fuego y rayos de sol generan una atmósfera inigualable.

Es una lástima que los enemigos se repitan, porque el resto es casi perfecto. Y si además lo jugamos en 3D estereoscópicas, podremos disfrutar del mejor efecto de profundidad que hemos contemplado en ningún juego hasta el momento.

Además de un shooter impresionante, Crysis 2 es una magnífica obra de ciencia ficción, con una historia coherente y llena de sorpresas. Un planteamiento brillante, que se completa con un apartado visual monstruoso.