Análisis de Portal 2 I

Hace ya algún tiempo apareció un título llamado Orange Box que recopilaba el shooter Half-Life 2 y todos sus episodios posteriores. Además incluía un pequeño juego de puzles llamado Portal que cautivó a los jugadores pos su concepto, diseño y diversión.

Tal fue su éxito entre los aficionados que ahora llega esta segunda parte en la que, con apariencia de un shooter en primera persona (la cámara se sitúa como en cualquier juego de este género), se combinan de forma magistral puzles con algunas dosis de plataformas y una acción manteniendo aquella originalidad en su concepto que tanto llamó la atención en su día.

¿Cómo explicar el desarrollo de Portal 2? A priori, la respuesta es sencilla: se trata de un juego de puzles en el que en cada nivel debemos alcanzar la salida haciendo uso de un artefacto que crea portales dimensionales con los que teletransportarnos a diferentes partes del escenario, jugando con las leyes de la física (podemos, por ejemplo, hacer un portal dimensional en el techo para caer sobre una plataforma que nos permita alcanzar la salida).

Pero no todo es tan sencillo, porque en cada nivel nos encontraremos con diferentes objetos, mecanismos y trampas (cubos para accionar interruptores, rayos láser que activan puertas, pasarelas de luz que pueden pasar a través de los portales dimensionales…), que hacen que la cosa se complique y tengamos que estrujanos el ‘coco’ a base de bien.

Y todo ello con un soberbio diseño de los diferentes niveles que hacen que la jugabilidad funciona con la precisión de un reloj suizo, más si cabe todavía cuando hay cierta libertad de acción para resolver algunos rompecabezas de diversas maneras. Además, hay que sumar una curva de aprendizaje tan perfectamente equilibrada que pronto te verás resolviendo puzles que al inicio del juego parecían imposibles de solucionar.

La inclusión de algunos momentos de plataformas y ligeros toques de acción (algunas trampas como las torretas automáticas requieren de cierta rapidez de movimientos para desactivarlas), hacen que el desarrollo sea variado y no aburra en ningún momento.

Eso sí, alguno de los últimos puzles nos han resultado demasiado complicados y pueden ser un auténtico quebradero de cabeza ya que no hay pistas que indiquen por donde seguir…

Parte 2