Haciendo el bestia y pisando cráneos con Bulletstorm

El mundo de los videojuegos es peculiar y único. De ahí que un título como BulletStorm, que nació como un shooter en 3ª persona basado en las coberturas, se haya podido transformar durante su desarrollo en un frénetico e innovador FPS.

Para ello trata de variar el ritmo y mecánica de juegos clásicos del género, convirtiendo cada uno de los combates en una prueba por conseguir la mayor y más espectacular filigrana con nuestros disparos.

Esto es en parte gracias al singular sistema de puntuación que incorpora, que trata de hacernos probar mil y una maneras diferentes de atacar a los enemigos e interactuar con el escenario. Esto consigue que cada jugador tenga una experiencia completamente diferente. Donde uno trata de empalar al enemigo contra un cáctus gigante, otro podría tratar de lanzarle por los aires para luego aplastarlo contra el suelo, o buscar desesperadamente una electrocución que multiplique el conteo de puntos… Las posibilidades son abrumadoras.

El otro culpable es la gama de movimientos de Grayson, armado con un látigo de energía que ya querría para sí mismo el gran Indiana Jones y pertrechado con unas botas idelaes para propinar puntapiés a todos los enemigos que le salgan al paso. Estos son los detalles que consiguen diferenciar a lo último de People Can Fly de sus competidores en este manido género. Y es que más allá de esto nos encontramos ante un título que nos ofrece una aventura para un jugador de una longitud cercana a las 8 horas y un puñado de opciones multijugador para contribuir a aumentar la vida útil del juego dentro de nuestros sistemas de videojuegos.

En toda la producción reina el sentido del humor, lo que no está en ningún momento reñido con el buen acabado en la realización técnica del título. De las tres versiones disponibles –PC, PS3 y Xbox 360-, la de compatibles es la que destaca por la solidez de su acabado y por permitir un efecto tridimensional que funciona a las mil maravillas. La que sale perdiendo es la versión PS3, con algunas ralentizaciones y problemas de resolución que sus hermanas no muestran. En lo que no hay tacha alguna para todas las versiones es en el apartado sonoro, con un doblaje que raya a buen nivel pero una banda sonora que pasa sin pena ni gloria.

Siguiendo con las tareas de Bulletstorm, se nota cierta deficiencia en sus opciones multijugador, que gritan pidiendo un cooperativo durante la historia y partidas competitivas a través de la red. Sin embargo, hay que conformarse con un modo Anarquía, un tanto monótono, para cuatro jugadores de forma cooperativa y una serie de retos por conseguir la mayor puntuación online bajo el nombre de Flash-backs.

En líneas generales se podría decir que la última producción de Epic cumple con lo esperado con creces, ofreciendo una experiencia de juego distinta a lo habitual y, sobre todo, muy amena. Sin embargo no alcanza la perfección por errores en los aspectos técnicos y sus modos multijugador. Un gran intento y un buen comienzo para esta nueva franquicia.

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