Cuando ser rápido no es suficiente…

Como la noche y el día. Así son las entregas de Need for Speed que se alternan en el ciclo de lanzamientos impuesto por Electronic Arts. Si hace escasos seis meses nos llegaba Hot Pursuit, con carreras salvajes y escasa dificultad de conducción, ahora tocar el turno de la simulación más peliaguda que se ha visto en esta decana franquicia.

Los cinco millones de copias vendidas del primer Shift han hecho que la gente de Slightly Mad Studios tiren por el camino de en medio, intentando hacer evolucionar la fórmula ya vista, cayendo siempre del lado más realista del mundo de la conducción virtual.

En esta ocasión pilotaremos un puñado de coches reales -aproximadamente unos 130- por circuitos cerrados y sin tráfico. Es la hora de los profesionales, o al menos esa es la sensación que quieren hacernos sentir potenciando la inmersión del jugador en las carreras. Eso se ha hecho mejorando la vista interior hasta el punto de incluir una perspectiva dentro de la cabeza del propio piloto, consiguiendo así transmitir las sensaciones que este tenga en carrera. Notaremos las vibraciones de la carretera, la fuerza G ejerciendo presión sobre nuestro cuello, los golpes y roces con otros vehículos…

A este detalle se le ha dado tanta importancia que se puede decir que Shift 2 está diseñado para ser jugado desde dentro de la cabina de los vehículos, independientemente del escenario que tengamos alrededor. Puede que corramos sobre el asfalto de Montmeló, las calles de Macau o el velódromo de Sao Paulo. Las posibilidades son tan amplias que el número de circuitos alcanza las tres cifras, siendo superior a los 100 trazados incluidos en el juego final.

Otro aspecto sobre el que se está trabajando de forma masiva es la mejora de la física de los vehículos, lo que se traduce en un manejo de estos mucho más fino y exigente. Se está intentando prescindir de las ayudas visuales para el jugador a la hora de conducir. Esto se traduce en un esfuerzo mucho mayor por nuestra parte a la hora de ponernos al volante, por lo que de esta manera se vuelve a la búsqueda de una mayor inversión. Un ‘daño colateral’ de esta optimización de las interacciones se verá en los coches, realmente espectaculares.

Parte de la culpa de esto es del excelente motor gráfico implantado, que hace uso de todo tipo de efectos gráficos para presentar un aspecto simplemente extraordinario. Al elevado detalle de cada modelo, hay que añadir iluminación HDR dinámica, efectos atmosféricos y de partículas… Toda una ‘pirueta’ técnica que logra su máxima expresión durante las carreras nocturnas, un verdadero ballet de vehículos en movimiento en el que se pondrán a prueba nuestras capacidades de conducción y las posibilidades de nuestras máquinas a la hora de reproducir cada carrera a treinta imágenes por segundo totalmente constantes.

A poco menos de un mes para comprobar si estas promesas se tornan realidades, no podemos más que encender motores y preparar nuestras manos para una de las carreras más emocionantes de esta primera mitad de 2011.